¿Para qué trabajar si no necesito hacerlo?

Como mamá que se “queda en casa”, ¿has sentido alguna vez un suave (o fuerte) llamado a cambiar algo, ganas de explorar algo nuevo… como quizás volver a trabajar o empezar un emprendimiento? He conversado con varias mamás que cuando se han cuestionado algo así, rápidamente se dicen: “¿y para qué trabajar, si no lo necesito?” “¿Si en mi familia ya estamos organizados así y mi marido puede hacerse cargo de los gastos?” “Ni decir la logística que eso implicaría! Para ganar 3 pesos y tener que contratar ayuda en la casa, transporte para los niños, etc, etc… mis ingresos fácilmente se irían en eso y daría lo mismo! ¿Para qué?”


Bueno, ese impulso o vocecita no es una “necedad” tuya que haya que aplacar rápidamente… probablemente es tu intuición pidiéndote algo que, en el fondo de tu ser, probablemente estás necesitando. Quizás te está haciendo falta algo que tenías en otro momento de tu vida, en el que sentías que los resultados de lo que hacías estaban afuera y se podían ver, y por lo tanto recibías reconocimiento por ello. Tal vez es la satisfacción de hacer algo por ti que además te gusta y por lo que te pagan Incluso puede ser interactuar con otros adultos, hablando de temas distintos a la crianza o la casa.


En nuestra cultura, gran parte de lo que hacemos las mujeres, en particular las mamás, está invisibilizado en labores o funciones que no necesariamente tienen resultados observables en el corto plazo, que no son reconocidas y mucho menos remuneradas, como es en el caso del cuidado de otros. A esto le han llamado “carga invisible”, y son esas responsabilidades y preocupaciones que tenemos y que no son muy valoradas externamente. Las que hacen que al final del día, aunque nos sintamos agotadas, a la vez nos llevan a creer que “no hicimos nada productivo.”


Si bien es importante que vayamos aprendiendo a darle valor en nuestra cultura a esta carga que tendemos a tener las mujeres y que así se vaya haciendo menos “invisible”, también creo que es importante que aprendamos a escuchar nuestra intuición y atrevernos un poco más si nos está hablando de algo que necesitamos genuinamente.


No quiero decir que todas las mamás tengan que trabajar o tener otra actividad; respeto y admiro a quienes deciden dedicarse 100% a sus hijos, a su casa y a su familia. Yo misma lo he hecho por un tiempo con mis dos hijas y, entre otras cosas, ha fortalecido mucho nuestra conexión. Lo que quiero decir es que, si sientes que tu intuición, tu voz interna, o una parte de ti te está pidiendo explorar algo… la escuches, porque es legítimo lo que te dice.

· ¿Qué te dice tu intuición o tu voz interna y que te da susto escuchar?

· ¿Qué te encantaría hacer, si no tuvieras miedo?

· ¿Cuáles tienden a ser tus objeciones o excusas?

· En tu caso, ¿no has escuchado esta voz “necia” y más bien te sientes realizada en tu rol de mamá 100%? Si es así, ¿qué te gustaría hacer por ti, que aún no has hecho? ¿Qué sería fantástico que pasara en tu familia?


Me encantaría saber de ti y que me comentes qué te respondiste a estas preguntas. Puedes dejar tus comentarios abajo, o mandarme un mensaje a: karol@karolheilbron.com Mi programa de coaching uno a uno para mamás profesionales buscando aclarar lo que buscan y seguir desarrollando su carrera puede ser para ti. Si te gustaría saber más, ¡escríbeme y agendamos una llamada aclaratoria!


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